Horacio Lobos Luna: PROLEPSIS

sábado, 30 de marzo de 2013

PROLEPSIS


Este tipo creerá que vamos a estar toda la vida esperando a que nos saque, uno por uno, en el momento en que le plazca, o cuando sus fuerzas aún se lo permitan, de este antro en el que nos podrimos día a día, girando en círculos concéntricos, tropezándonos unos con otros, cada vez que se le ocurre repensarnos una y otra vez sin decidirse nunca a darnos cuerpo. Cansa estar con un tipo así. Pareciera que se va a pasar la vida fantaseando por fantasear y arrinconándonos en este espacio, como si fuéramos parte de una bodega sin fondo. El problema es que sigue acumulando y acumulando, apilándonos unos sobre otros, esperando un momento que se alarga eternamente, porque las breves y lejanas fugas en las que deja escapar algo, son tan leves e inocuas que ni siquiera sirven para imprimir una mínima diferencia al apoteósico desequilibrio que reina en este purgatorio sobrepoblado e inútil. ¿Cuál es la idea de leer, aprender idiomas, indagar sobre el mundo y las cosas si a la hora de la verdad todo se queda atascado detrás de la exultante intención de plasmarlo todo algún día? ¿De qué le sirve tanta pachorra silogística y literaria si se sienta día tras día a escribir comentarios irrisorios, que no llegan a cuajar nunca en las tan anheladas formas que se arremolinan dentro de él?
Es como irse muriendo por exceso de anhelos y por desidia extrema. Ni siquiera por cobardía, que ya sería algo. Un día lo abandonaremos, lo sabe. Ya casi presiente nuestra ausencia en el peso de la rutina, en los clichés que le salen al camino sin que siquiera se dé cuenta, en las formas que se repiten anquilosadas. No quedará nada. Pronto será demasiado tarde para él, y para nosotras. El purgatorio se volverá infierno, y luego cenizas. Cuando eso ocurra (pobre de él) intentará revivir los rescoldos de lo que un día pudo ser lo que no fue. Incluso se conformará con rebuscar uno o dos clichés desde los que recuperar las viejas y podridas latencias creativas. Pero ni eso será posible ya. Puedo ver los patéticos garabatos intentando ganarle la partida al abandono y el vacío de su alma, buscando en estos rincones donde sólo habrá un cementerio de flores muertas y figuras que se quedaron disecadas en el tiempo. Lo veo ahora intentando conjurarlo, con una o dos palabras, como se conjura una sombra que se presiente al filo de lo posible.